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El packaging y la industria gráfica: ¿un amor eterno?

Las estadísticas varían un poco dependiendo de la fuente y de lo que se incluya como packaging impreso, pero empresas especializadas en estudios de mercado, respetadas y con mucha tradición, como la inglesa Smithers, estiman un valor total del mercado gráfico en 2026 en el orden de US$843 mil millones de dólares, según su informe The future of Global Printing to 2026. Y siendo el segmento de empaques y etiquetas el que tiene y tendrá mayor participación de mercado.


De hecho, en otro estudio, este más específico sobre el mercado de empaques impresos, The future of Packaging Printing to 2027, la misma Smithers estima un valor de US$551.3 mil millones de dólares en 2027. En otras palabras, un segmento predominante.


Siempre hay un debate entre lo que se incluye en la llamada industria gráfica y lo que podemos considerar como la industria de impresión. Esta, para mí, es mucho más completo y cuyas aplicaciones llevan este mercado total por encima de US$ 1 billón al año. Hay toda una nueva mezcla de producciones y productos que explotan el concepto básico de la industria gráfica como impresora de material comercial, promocional y embalajes de cartón.


Hace tiempo que vengo diciendo que hoy podemos imprimir el mundo. Y no es sólo retórica. Con las nuevas tecnologías, especialmente la digital, las posibilidades se han ampliado y avanzan un sin número de nuevas aplicaciones en la impresión industrial de cerámica, telas, vidrio, madera, electrónica y mucho más. Se puede imprimir un entorno completo. Se puede imprimir un edificio completo. La mencionada Smithers entiende que este es un mercado adicional de más de US$120 mil millones anuales. Por lo menos.


Por tanto, si miramos estratégicamente las posibilidades de una imprenta hoy en día, hay todo un nuevo horizonte que pensar, comprender y, ¿por qué no? Explorar.


Pero quedémonos aquí entre ser gráfica y ser convertidor ya que muchos de los llamados convertidores no se entienden a sí mismos como gráficos, sino que se especializan en uno o más de los paquetes impresos.


Sea como sea, no hay duda de que la producción de empaques es el principal mercado para la industria gráfica y de conversión. Ahora y en los próximos años. Sobre todo, porque es el producto con menor sustitución por equivalentes digitales dentro de la producción gráfica. Y es el producto que ha ido ganando cada vez más importancia para las marcas y para el mercado de consumo. Ya sea para el transporte, protección, distribución, información y generación de ventas de los más diversos productos. Un canal eficaz de comunicación entre quien vende y quien compra, de ahí su importancia en el marketing.


Es por eso que muchas imprentas, especialmente durante y después de la pandemia, han tratado de enfocarse en la producción de empaques en un proceso que requiere mucha objetividad y diferentes adaptaciones. En su estructura y enfoque comercial, en la adecuación de equipos, especialmente en acabados, en los requisitos de calidad, en logística, en certificaciones requeridas por industrias como la alimenticia, farmacéutica y otras.


Por supuesto que hay mercados y mercados de envases. Y distintos nichos en los que producciones más pequeñas y dirigidas facilitan esta adaptación. Y aquí es donde muchos se están instalando: productos para delivery, etiquetas de tirada media y baja, nuevos productos para pequeñas empresas, bolsas, packaging de regalo, packaging de micro-corrugado con impresión digital, packaging y etiquetas personalizadas y una infinidad de configuraciones más.


En las grandes producciones o, más concretamente, en la producción a mayor escala, especialmente para grandes marcas globales, residen los mayores retos para la gráfica menos especializada y su necesaria adaptación y transformación. Pero a eso tampoco escapan las imprentas especializadas, en esta época de rápido avance tecnológico y también de rápidos cambios en el perfil de consumo y nuevos hábitos.


Automatización de procesos, tecnologías de producción avanzadas, gestión eficiente del color y estandarización, transformación digital e integración con los procesos del cliente, logística sofisticada, respuestas rápidas, experiencia del cliente y servicios adicionales más allá de la impresión: ayuda con la gestión de proyectos, prototipos y pruebas, seguridad, seguimiento de productos y otros, además de todos los aspectos relacionados con la sostenibilidad. Un tema extremadamente importante. Estos son hoy los requisitos básicos y una hoja de ruta para seguir avanzando en este mercado.


En el título de este artículo pregunto si el packaging es un amor eterno para los impresores. Me atrevo a decir que sí, sujeto a ciertas condiciones. Que el mercado siga creciendo, en una región donde las tasas de crecimiento económico han sido bajas durante muchos años. El packaging es consumo, el consumo es packaging. Que los fabricantes y proveedores de materias primas estén en este juego considerando las gráficas no solo como el medio del sándwich, sino como socios importantes de toda una cadena de producción. Y que la solidez económica de los clientes no pase por alto las condiciones básicas de una relación estable y duradera, que no siempre es así.


De todos modos, como diría el poeta brasileño Vinicius de Moraes, que el amor sea infinito, mientras dure.



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