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EL COLOR COMO UN SISTEMA

“El universo es un sistema. Los seres humanos somos sistemas. Los negocios y otras empresas humanas, también. Están integrados por partes interrelacionadas que deben verse como un todo, algo difícil cuando estamos acostumbrados a ver por partes”. (Grinstein, 2001, párr.1).

Iniciamos entonces este texto con la tabla de comparación entre Sistema y Montón que presenta Osorio en su libro denominado Introducción al Pensamiento Sistémico (Osorio G., 2008/2018, pág. 24) la cual él toma de O ́connor:



Desde esta perspectiva se puede ver como en el artículo denominado “La toma de decisiones en torno a la gestión del color y el servicio al cliente” (Rivera, 2022) se hace una reflexión alrededor de lo que representa la toma de decisiones asociadas al color y su gestión, donde plantea la interacción y la relación entre la industria gráfica, los clientes - consumidor, los productos – servicios y la gestión del color, indicando que “la idoneidad de prestación de servicios de la industria y su capacidad para proyectarse hacia el futuro”, está enmarcada en su conocimiento “del concepto del color y sus implicaciones tanto comunicativas, expresivas y productivas” como económicas entre otras cosas, desde lo que se denominó “la representación y reproducción de los colores” y desde el punto de vista como “partícipe activo de la evolución y generación de nuevas experiencias de los consumidores de la industria propia y de otras industrias,” nos está dando cuentas de una serie de sistemas en los cuales esta industria hace parte.

Partiendo de lo anterior se retoma a Grinstein quien cuenta la siguiente historia: “Por favor Kevin, fijate qué pasa con la calefacción. En mi oficina está haciendo un calor insoportable (…) —¡¿Señor?! Ya encontré la falla. Es el termostato de nuestro piso. Parece que se ha trabado en 35 grados y por eso el sistema envía aire caliente hacia acá. La gente del departamento de mantenimiento me dice que recién podrán arreglarlo para mañana. “Lo que me faltaba”, pensó Alan (…) en fin, es mejor hacer algo que quejarse. Abriré las ventanas y solucionado el tema del calor.”


La brisa fría penetró en la oficina del piso 15 apenas Alan corrió una de las hojas de la ventana. Casi inmediatamente la temperatura bajó, haciendo otra vez agradable el ambiente de la oficina”. Un tiempo después “el sistema de calefacción, altamente eficiente para mantener la temperatura requerida por el termostato (…) había llevado la temperatura en la oficina otra vez cerca de los 35 grados, solo que con un gasto de energía, y en consecuencia de dinero, bastante mayor que antes de abrir las ventanas”.


Quien cuenta esta historia reflexiona de la siguiente manera: “El mundo es bastante más sutil y complejo que las herramientas conceptuales que utilizamos para observarlo, entenderlo y en consecuencia, intervenir en él (…) Al intervenir linealmente sobre las manifestaciones inmediatas (cambiar el aire caliente del interior por aire frío externo), en lugar de intervenir comprendiendo la estructura sistémica del conjunto (las relaciones entre termostato-generador de calor-ordenador de distribución del flujo de aire), Alan logró un resultado muy pobre: un rápido alivio por poco tiempo, para después volver a encontrarse con el mismo problema, solo que con un costo superior y ahora sin saber qué hacer.” (Grinstein, 2001, párr. 3 al 8)


Esta historia puede ser perfectamente la descripción de un problema planteado en un proceso de diseño, impresión y otras cosas más si se adaptan los entornos y elementos técnicos y tecnológicos de la historia.


Desde estas reflexiones es que sería interesante retomar algunos conceptos de lo que propone el pensamiento sistémico como por ejemplo los niveles de observación que él conlleva, siendo descritos por Grinstein como:

1. eventos, patrones de conducta y estructura.

2. los patrones de conducta.

3. red de interrelaciones multidireccionales y multidimensionales que constituyen los sistemas en los que operamos.

Si se revisan con atención estos tres puntos se puede evidenciar que son acciones que se emprenden ante, la selección, uso, manejo, transformación, aplicación y propuesta de un resultado cuando se trabaja con el concepto color y lo que él conlleva.


Lo anterior implica por tanto pensar y realizar un análisis del color desde lo global para llevarlo a lo cercano - lo local, manteniendo siempre presente el punto de partida, para ir hasta el punto de llegada de un modo consecuente, ello supone una serie de interrelaciones en las cuales se integran lo creativo, estratégico y el control para lograr los proyectos el desarrollo de los proyectos, “donde todo está conectado e interactuando” (Sn., 2011).


Cabe anotar que el color no es tema que se pueda tratar de manera individual pues puede estar asociado a la fabricación, al mercado, la comunicación, los estándares técnico-tecnológicos, a la investigación y el desarrollo e innovación entre otros, con la finalidad de poder alcanzar estándares de calidad, expresividad y efectividad en sus usos.


Así que al hablar de la ciencia del color, el universo del color, se hace referencia a una conjunción de interacciones que van más allá de lo imaginable buscando llegar a lo tangible. Lo complejo de este ejercicio se da cuando cada punto de vista especifico, pierde de vista el entorno, el contexto y las implicaciones de formar parte de ellos. El entender esas relaciones sin duda pueden determinar el éxito o no en un momento determinado, como también puede abrir paso a los cambios de perspectiva y a una reflexión sobre cuál es ese punto que se ocupa en ese engranaje, lo que llevaría a visualizar como se va a interactuar para crecer y evolucionar de manera constante.


Lo anterior lleva a pensar en el concepto de sistema, a través de las palabras de Zamudio, Flórez y Thomas, quienes dicen que “la palabra Sistema proviene de la palabra «systêma», que a su vez procede de «synistanai»(reunir) y de «synistêmi»(mantenerse juntos), por tanto se puede decir que es un conjunto de diversos elementos que se encuentran interrelacionados entre sí, organizados, que se soportan en la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, afectándose mutuamente para formar una unidad, con el fin de lograr unos objetivos – metas, donde cualquier cambio o variación de cualquiera de los elementos, puede determinar transformaciones en todo el sistema. (Zamudio M, 2021, párr. 3- 4) y (Salanova S., ns., párr.2)


Entre tanto Arnoldo y Osorio, indican que los sistemas se identifican “como conjuntos de elementos que guardan estrechas relaciones entre sí, que mantienen al sistema directo o indirectamente unido de modo más o menos estable y cuyo comportamiento global persigue, normalmente, algún tipo de objetivo” en común (Arnold C. & Osorio, 1998, pág.41), lo anterior se puede complementar diciendo que el comportamiento de una cosa tiene efecto en la otra y sobre el todo, generando cierta permeabilidad exterior, a partir de los subsistemas que se generen. (Rivera, D., Tesis, 2019, pág. 399.)


En concordancia con lo anterior vale la pena traer a colación una reflexión desde las palabras de A K Roy Choudhury, donde indica que los colores deben comunicarse, compararse, registrarse y formularse periódicamente. Esto requiere una clasificación sistemática de los colores, que facilite no solo la comunicación sobre el color a lo largo de la distancia y el tiempo, sino también el análisis y la definición de las relaciones estéticas entre los colores, además define un sistema de orden de color como cualquier método sistemático y racional de ordenar todos los colores o subconjuntos posibles (Roy Choudhury, 1996/ 2008, pág. 54 a 62)


En este mismo sentido Caivano expresa que cuando se habla de un sistema de ordenamiento del color, se habla de una lógica organizativa la cual suele darse a través de variables o parámetros de análisis del color, haciendo referencia a la estructura que intenta por lo general incluir todos los colores en un modelo topológico desde una perspectiva teórica o filosófica, teniendo usualmente en cuenta para ello un aspecto del color bajo el cual se describe y organizan las combinaciones que propone, asignándole a cada color una posición específica, proponiendo a su vez “alguna lógica que determine la organización total”, existiendo en la mayoría de los sistemas, “puntos clave donde se ubican los colores que se consideran primarios o principales, en relación a otros considerados como secundarios, derivados o intermedios”. (Caivano, 2011, pág.42 a 43)


Por tanto, el Color y su Gestión debería empezar a implementar y entenderse desde el concepto de Sistema y desde algunas herramientas que ofrece el pensamiento sistémico. De hecho, desde mi punto de vista el color es un sistema que esta al interior de otros sistemas y a su vez se interacciona con otros sistemas que están en su entorno, lo que propicia unas relaciones e intercambios de información constante.

Intercambio que estará determinado por la manera como él se estructura u organiza además de los procesos de sinergia que se proponen, lo cual se puede ver en el uso del color en un determinado momento, generándose a partir de ello un sistema simbólico (sistematizar, formalizar, formular y reformular la realidad) y de información (conjunto organizado de datos que puede modificar el sentido de las cosas, generando nuevo conocimiento o transformado el existente), los cuales están soportados en recursos intangibles y tangibles.


Dejando marcadas estas definiciones la invitación es entonces a ver el color y su reproductibilidad desde otras perspectivas y entender que reproducir el color, imprimirlo, por ejemplo, está ligado a un fin mucho más amplio y forma parte de una estructura que en su conjunto adquiere valor, ello implica verlo como un hecho final de una cadena productiva, pero que a su vez le da inicio a una cadena comunicativa, comercial y demás por decirlo de algún modo.


Además se puede indicar que hay instancias en las que el color participa de sistemas duros (“estos se representan con modelos cuyos objetivos son precisos y se pueden expresar cuantitativamente a través de modelos matemáticos”, aquí podríamos indicar el proceso específico de una planta de impresión) y en otras ocasiones está inmerso en los sistemas blandos (“relacionados con sistemas de actividades humanas en los que no se tiene acuerdo acerca de los objetivos precisos del sistema, o no se logra consenso sobre el objetivo por parte de quienes deben resolver la situación”, cuando se desarrolla una campaña y así se tenga prevista una reacción al color, hasta que esta no esté ya cumpliendo su función no se sabrá qué tan efectiva es).(Osorio G., 2008/2018, pág.92)


Se podría decir que el color asociado a los procesos de impresión podrían estar relacionados con los sistemas abiertos (se dan cuando se tiene una interacción con el ambiente, es decir, que intercambia energía [recursos, información] con el medio externo; importa estos recursos, realiza sobre ellos algún proceso de transformación y exporta al medio el resultado de dicho proceso). El sistema artificial (está determinado por la intervención del hombre, es decir, estos son sistemas creados por el hombre y no existirían de no ser por su intervención, todas las máquinas entran en esta clasificación).

Cuando se habla de todo el contexto del color se podría decir se presentan sistemas también concretos (serían aquellos en los cuales sus elementos, componentes son tangibles, apreciables por medio de los sentidos) y los sistemas abstractos (que pertenecen al mundo de las ideas y generalmente obedecen a modelos mentales del grupo o individuo que lo estudia) (Osorio G., 2008/2018, pág.25)


No ver de dónde viene ese color que se está usando, que propone y ha donde va, como se dan sus combinaciones – son sus relaciones, su disposición e interrelación con las formas, texturas, lenguajes, materiales y demás, es desconocer que forma parte de un proceso, asociado a un contexto, un objetivo y un significado, que se es en un momento dado parte esencial de un producto, una marca o u servicio, mejor dicho, se es esa marca, se es ese producto, ese es ese servicio.


Nuestra actividad podrá hacer que el engranaje antes realizado o construido no funcione de manera idónea por desconocimiento, no necesariamente del hacer, si no del espacio que se está ocupando en ese sistema específico, como lo expresa Cunningham en relación con la marca: “El uso de los colores apropiados en la marca permite que las marcas desarrollen una identidad y construyan una relación de marca con los consumidores.” (Cunningham, 2017, párr. 4)


Es importante por tanto traer a colación que “la gente solo retiene un 10% del contenido en forma texto, pero recuerda un 65% si ese contenido va acompañado de una imagen” (Equipo Wix, 2018, párr. 3) además “el color puede tener diversos efectos que benefician o incentivan las ventas, e inclusive pueden incrementar el conocimiento de una marca hasta en un 80%” (Pérez, 2009) (Álvarez L., 2011).


También como lo indica Cunningham “en cuestión de segundos, el color puede influir en un consumidor para que se forme una opinión sobre el producto o servicio de una empresa antes de que se proporcione cualquier otra información adicional (Goodgold, 2010: p. 99)”.


Ante lo anterior se puede afirmar entonces que el color es uno de los componentes más destacados en las imágenes, el cual de acuerdo a su disposición, interrelación con otros colores, la forma y demás son elementos fundamentales para que un producto, una marca, un espacio sean reconocidos, siendo ellos por tanto una fuente de información que permite identificar, relacionar, codificar y decodificar y transformar la visión o interpretación del mundo que nos rodea, pero a su vez permite comunicar los atributos que se le están designando en un dado caso, bajo unos lineamientos preestablecidos en función de una estrategia y finalmente unos objetivos de manera individual y/o colectiva.


Para ilustrar lo aquí mencionado vale la pena utilizar como ejemplo las palabras de Ascanio en torno a las marcas, dice que estas están ligadas a un rango o unos rangos de colores, a los que se les atribuye la función de representar parte de su imagen, su historia, su legado, lo que quieren representar y como esperan ser vistos, reconocidos, recordado o aceptados, lo cual conllevaría impactar en el segmento que se ha preestablecido de grupo determinado de consumidores. (Ascanio R., 2018, párr.)


Con todo lo anteriormente descrito y analizado la invitación es que se vea el color en las industrias asociadas al color, pero en este caso la industria gráfica y específicamente en la industria de la impresión como un sistema y por ende que se observe el que hacer como una estructura que engrana con un sistema mucho más amplio, que conlleva a unos resultados, logros y el cumplimiento de unos objetivos desde lo macro hasta lo micro.


Bibliografía


Álvarez L., O. (2011, febrero). Influencia del color en las preferencias de los consumidores. Revista Observatorio Calasanz, II(No.4), pp. 228 - 246.


Ascanio R., M. (2018, noviembre 21). Colores… ¿impacto en el consumidor? Tomado en agosto 2022, de Marca2.0: https://www.merca20.com/colores-impacto-en-el-consumidor/


Caivano, J. L. (2011, 12 12). Las teorías de la luz y el color como contribución a la semiótica visual la semiótica como paradigma para el estudio de la luz y el color. Tesis de doctorado, Buenos Aires, Argentina, https://colorysemiotica.files.wordpress.com/2015/11/2011tesisdoc.pdf


Cunningham, M. K. (2017, diciembre). The Value of Color Research in Brand Strategy. Open Journal of Social Sciences, 5(12). Tomado en agosto 2022, de Scientific Research:https://scirp.org/journal/paperinformation.aspx?paperid=81301


Equipo Wix. (2018, abril 04). Psicología y contenido visual: Cómo causar buena impresión con tu página web. (Wix, Producer) Tomado en mayo 2022, de WixBlog: https://es.wix.com/blog/2018/04/como-causar-buena-impresion-con-tu-pagina-web/


Grinstein, C. (2001, julio 25). Las leyes del pensamiento sistémico. Tomado en agosto 2022, de Mercado: https://mercado.com.ar/management-marketing/las-leyes-del-pensamiento-sistemico-3/


Osorio G., J. C. (2008/2018). Introducción al pensamiento sistémico. Cali, Valle del Cauca, Colombia: Universidad del Valle.


Rivera M., D. R. (2019). Los factores asociados a la medición de los intangibles relacionados con la gestión de color en la industria. Tomado en enero 2022, de Repositorio UPB: https://repository.upb.edu.co/handle/20.500.11912/5772


Rivera, D. (2022, mayo 24). https://www.ciglat.com/blog. (Ciglat, Producer) Tomado de septiembre 2022, de Ciglat, Centro de Inteligencia Grafica para América Latina: https://www.ciglat.com/post/la-toma-de-decisiones-en-torno-a-la-gestión-del-color-y-el-servicio-al-cliente


Roy Choudhury, A. K. (2008). Colour Order Systems. (College of Engineering and Textile Technology) Tomado en diciembre 2019, de OREILLY: https://www.oreilly.com/library/view/principles-of-colour/9780857092298/xhtml/Author_contact_details.html


Salanova S., E. M. (NS.). La teoría general de sistemas. Tomado en septiembre 2022, de Educomunicación: https://educomunicacion.es/didactica/0012sistemas.htm


Sn. (2011, mayo). ¿La Quinta Disciplina – Qué es el Pensamiento Sistémico? Tomado en septiembre 2022, de pmqlinkedin.files.wordpress.com: https://pmqlinkedin.files.wordpress.com/2011/05/pensamiento-sistemico.pdf


Zamudio M, R. M. (2021, marzo 17). Teoría de sistemas. Qué es, características, clasificación, elementos. Tomado en septiembre 2022, de Gestopolis: https://www.gestiopolis.com/teoria-de-sistemas/






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